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miércoles, 11 de mayo de 2016

Propuestas abiertas hacia una educación inclusiva

La educación inclusiva y los cambios escolares tienen algunos puntos de acuerdo, pero también desacuerdos. Ahora todas las reformas se declaran inclusivas aunque, en realidad, la mayoría de ellas no se han implementado para evitar la exclusión o frenarla. Y las que si se han creado con esa finalidad muchas veces no dan los resultados esperados. Se apela con frecuencia a la democracia, la justicia y la equidad, pero sin combatir como es debido las dinámicas y estructuras cuyos resultados vulneran valores y principios básicos.

En vez de ideales inclusivos fuera del alcance deberiamos de centrarnos en otros más intermedios. Ahora mismo no es concebible una inclusión plena, pero sí debemos avanzar hacia objetivos modestos e inexcusables. Rebajar significativamente los índices de exclusión actuales ha de ser uno de ellos. Es una cuestión de derechos, no de mejorar posiciones en el ranking internacional. La educación inclusiva –democrática, justa y equitativa– justifica la urgencia de concentrar fuerzas políticas y recursos, organización y pedagogía, aportaciones de muchos agentes, todos los que puedan albergar una conciencia acorde con el valor esencial de la educación, una educación de calidad, de y para todas las personas. Los fracasos existentes son una realidad pero no una fatalidad; se están produciendo social, cultural, política y escolarmente. Por lo tanto, son remediables. Es preciso tomar nota de la realidad y seguir peleando contra las indiferencias y trifulcas políticas que lo único que hacen es empeorar la situación actual.
Aunque salgan fuera de lo políticamente correcto, algunas propuestas son inexcusables: los poderes públicos han de proteger y velar por una escuela pública al servicio del bien común de la educación. Deben corregir la deriva hacia la privatización, liderar un trayecto claro y decidido hacia la inclusión, hacer visible los fracasos, exigir y apoyar a los centros y docentes, centrar sus esfuerzos en la creación de capacidades que en la suma de recursos y decretos. Los centros escolares y la profesión docente deben aceptar su paerte de responsabilidad y redefinir los márgenes de actuación, de responsabilidad y de rendición pública y democrática de cuentas, reivindicar respaldos sociales y ofrecer confianza y garantías a la ciudadanía. Parece que los tiempos que corren no son favorables para la inclusión social y educativa, pero quizás tampoco el núcleo de la cultura, la política y las prácticas vigentes y consentidas en la mayoría de nuestras escuelas. Lo primero está fuera de control; lo segundo es una tarea propia e intransferible desde ahora mismo.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Claves para una educación inclusiva


Ante los retos que presenta la educación en la actualidad (tanto en países pobres como en los países mas ricos) existe un creciente interés en todo el mundo por la idea o modelo de "educación inclusiva". Este término hace referencia a la reforma necesaria para acoger y apoyar la diversidad entre todos los alumnos y proporcionarles igualdad de oportunidades. 
El objetivo final de la educación inclusiva es contribuir a eliminar la exclusión social que resulta de las actitudes y las respuestas sociales  a la diversidad racial, la clase social, la religión, el género o las aptitudes entre otras. Por tanto, se parte de la visión de que la educación es un derecho humano básico y los cimientos para una sociedad más justa.
En la última década el concepto de educación inclusiva a pasado de ser una idea, un principio a ser un derecho el cual obligaría a las autoridades a crear las condiciones para su disfrute efectivo. Si no se procuran estas condiciones, estaríamos ante una situación de discriminación. 
Hay cuatro elementos clave para que esta inclusión se pueda dar:

  • La inclusión es un proceso. Es decir, la inclusión ha de ser vista como una búsqueda constante para encontrar mejores maneras de responder a la diversidad del alumnado. Se trata de aprender a vivir con la diferencia y a la vez de estudiar cómo podemos sacarle partido.
  • La inclusión busca la presencia, la participación y el éxito de todos los estudiante de todos los estudiantes. La presencia está relacionado con el lugar donde son educados los alumnos y el nivel de fiabilidad y puntualidad con el que asisten a clase. La participación se refiere a la calidad de las experiencias en la escuela y el termino exito tiene que ver coon el resultado de aprendizaje con relación al curriculo
  • La inclusión precisa la identificación y la eliminación de barrera. Las barreras son
    las que impiden el ejercicio efectivo de los derechos. Son las culturas, las políticas y las practicas educativas las que pueden configurarse como “barreras”
  • La inclusión debe poner particular énfasis en aquellos grupos de alumnos que podrían estar
    en riesgo de marginalización, exclusión, o fracaso escolar. Esto supone la
    responsabilidad moral de asegurarse de que aquellos grupos de mayor riesgo o en condiciones de mayor vulnerabilidad, sean supervisados con atención, y de que, siempre que sea necesario, se adopten medidas para asegurar su presencia, su participación y su éxito dentro del sistema educativo.